De niño, al mirar la etiqueta de Pulidor -para quienes no viven en Uruguay, un famoso polvo limpiador abrasivo-, me fascinaba ver al ama de casa, al cocinero y a la mucama bailar alrededor de un frasco. Ese frasco tenía una etiqueta idéntica a la que yo miraba (con otra ama de casa, otro cocinero y otra mucama), y la escena se repetía hasta que mis ojos no distinguían las figuras. Con el tiempo, pensando la escena en el sentido opuesto, descubrí que en el mensaje se propagaba la idea de que quienes usáramos el producto bailaríamos a su alrededor. Debo confesar que me asustaba un poco ser parte de una gran etiqueta y, peor aún, que un gigante la sacudiera al usar su inmenso frasco de Pulidor.
Un poco de confusión y delirio, la recursividad, la mise en abîme y otras figuras retóricas han dado cuenta de este juego que aún sigue divirtiéndonos: si le diviritió a ellos, nos divierte a nosotros y seguro les divertirá a ustedes.
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Lo vi en: Cuarto Derecha


